Tratamiento Alteraciones del Lenguaje (parte final)




Retomando el tema del tratamiento de los trastornos del lenguaje, para manejar un problema de Disfasia o cualquier otro similar, se deben considerar 3 aspectos importantes:
- el momento apropiado para iniciarlo
- la persona que hará la terapia
- el tipo de programa más adecuado para cada caso

Ante el primer punto, se debe recordar que existe un periodo óptimo para el aprendizaje del lenguaje, que va del año y medio a los 4 años aproximadamente. Si no se realiza el tratamiento en las etapas tempranas de la niñez, cuando así es requerido, pueden resultar secuelas como un marcado retardo en otras funciones del lenguaje, como la lectura y la escritura (Calderón, 1991). Hace poco se supo de un caso de una niñita descubierta en una familia en Europa, que estaba relegada y encerrada prácticamente en un closet, donde vivía como animalito y no hablaba. Sólo llevaba puesto pañales y nada de ropa. Tenía como 5 o 6 años. La niña fue dada en adopción a una familia que la cría hace ya más de 1 año, ha recuperado peso y estatura en forma notoria y juega muy feliz con su “hermanastro”, pero no han logrado enseñarle a hablar; lo que comprobaría la importancia de aprender el habla a edades tempranas.

En relación a la persona que hará el tratamiento, existe un consenso de que sea un enfoque multidisciplinario, dirigido a la obtención de estrategias adecuadas para permitir la conducta simbólica-lingüística. Asimismo, se plantea que el tratamiento esté incluido en las actividades diarias normales del niño y no como un programa de terapia periódica fuera de su ambiente natural. Esto implica la activa participación de padres y profesores en el tratamiento. Los terapeutas deberán educar a los padres, para que éstos sean capaces de entregar un adecuado estímulo en la casa que facilite el aprendizaje y no una estimulación indiscriminada, que podría ser contraproducentes sobre la atención y la motivación del niño para aprender.

Además, los programas diseñados deben ser específicos para cada caso en particular. Sin embargo, en él se deben considerar algunos elementos básicos para favorecer cualquier aprendizaje: la motivación, la atención, el estímulo adecuado y el reforzamiento. Lo que se pretende primero es que el niño preste atención selectiva a la voz, discriminándola de otros estímulos auditivos. Para esto se sugiere a los padres:
- mostrar la cara completa cuando se le habla al niño
- aumentar la intensidad pero disminuir la velocidad del estímulo (hablar lento pero claro)
- diseñar distintos juegos que se podrían usar para motivarlo y hacer atienda en forma selectiva a la voz y discrimine los distintos sonidos de las letras (fonemas).

En un enfoque psiconeurológico, también se recomienda el estímulo de la capacidad simbólica del niño para promover el desarrollo de su lenguaje. Esto porque se dice que en la representación (juego de roles, imitaciones, etc.) se encuentra el comienzo del lenguaje dado que el niño comienza a asociar e identificar la relación que hay entre los fonemas (palabras convencionales) con las personas y objetos de la realidad. Es así como también a esta edad el niño comienza a realizar gestos para darse a entender, como actos de comunicación (Guerra, 1990). Este entrenamiento facilitaría la comprensión del empleo funcional de objetos y a la vez ayudaría al desarrollo de la formación de conceptos. En una primera etapa la imitación debería realizarse utilizando objetos de la vida real, para promover en el niño el descubrimiento de su función real. En una segunda etapa se debe efectuar el entrenamiento del reconocimiento e imitación del empleo del juguete y por último, se debiera entrenar el reconocimiento de fotografías o imágenes del objeto y en los gestos que debieran acompañar su representación. Idealmente, todas estas actividades realizadas en el medio familiar, en casa.-

CONCLUSIONES

Para un adecuado aprendizaje del lenguaje son necesarias ciertas condiciones como la integridad sensorial, del sistema nervioso periférico y central, la integridad psicológica, emocional y afectiva y por último, las experiencias u oportunidades de aprender.
Sin estos elementos, el niño no podrá desarrollar en forma sana y normal su habilidad lingüística y se verá afectado por todas las consecuencias que ello implica: dificultades de aprendizaje escolar, fallas en la capacidad comprensiva y expresiva del lenguaje, dificultades en la comunicación con sus pares o quienes lo rodean, lo que conlleva implícito los sentimientos de frustración, de desesperanza y falta de motivación para enfrentarse a sus dificultades.
Por eso es siempre una necesidad el crear conciencia que en la medida que el niño desarrolle desde chiquito un lenguaje adecuado y correcto, con el apoyo y el estímulo de los padres, se estará actuando en forma preventiva ante futuras dificultades que podría presentar el niño si nadie se preocupara de ello.-



Referencias Bibliográficas:

-Bravo, Luis (1990). Psicología de las dificultades del aprendizaje escolar. Santiago: Editorial Universitaria.

-Calderón, Raúl (1991). El niño con disfunción cerebral. Trastornos del lenguaje, aprendizaje y atención del niño. Madrid: Noriega.

-Guerra, Elio (1991). Diccionario elemental del lenguaje infantil. Pediatría al Día, (6), 5, pp.290-292

-Klein, Susan (1991). Evaluation for suspected language disorders in preeschool children. Pediatrics Clinics of North America (36), 6, pp.1455-1465

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Tratamiento Alteraciones del Lenguaje (parte I)



Siguiendo con el tema de las alteraciones del lenguaje se revisarán algunas medidas generales para estimular éste en los niños, ya que es frecuente que en algunos casos de déficits o retrasos en el desarrollo del lenguaje infantil, el problema se deba a la pura falta de una estimulación adecuada.

El niño que nace normal y sano tiene las potencialidades para aprender a hablar y comunicarse con quienes lo rodean desde sus primeros años de vida. Estos años son críticos en el sentido que son muy sensibles a ser favorecidos por una adecuada estimulación, o a ser dañados por la falta de ésta y deben ser aprovechados al máximo para asentar en el niño una buena capacidad lingüística.

Aún existe una errónea creencia popular; que los bebés y niños pequeños no entienden lo que se les dice, por lo tanto no vale la pena hablarles y explicarles las cosas. Esta creencia juega en contra un buen desarrollo del lenguaje en el niño y muchas veces cuando los padres se dan cuenta de su error, el hijo ya presenta algún tipo de retraso en su adquisición, lo que incluso puede perjudicarlos en su desarrollo cognitivo (inteligencia) y en el desempeño escolar.

Por tanto, considerando las teoría de Piaget (famoso psicólogo suizo que fue uno de los primeros en estudiar el desarrollo del pensamiento en los niños), se sugiere:

Para la etapa Preoperacional (2 a 7 años), el estímulo se daría por medio de la lectura de cuentos breves con imágenes coloridas para captar su atención e interés. Ya más niñitos darles el mayor número posible de oportunidades para que se expresen oralmente, vocalizando y no mostrando lo que quieren; darles a conocer nuevas palabras (enseñarle más vocabulario, enseñarle sinónimos de las palabras que él usa) y estimular sus propias expresiones y explicaciones sin exigirle razonamientos o respuestas lógicas.

Posteriormente, en la etapa de las Operaciones Concretas (7-12 años en la teoría piagetana), se debe estimular a los niños a explicar sus actos, a que hablen sobre sus ideas y los razonamientos que siguen para tomar sus decisiones. También es útil hablarles sobre cosas objetivas y concretas (noticias, eventos familiares, etc.) como sobre problemas subjetivos (cómo resolverían ellos tal o cual situación) y darles la oportunidad de representar roles y de ponerse en el lugar de otros y tener que explicar o defender los razonamientos y puntos de vista de otros.

Como las alteraciones y problemáticas del lenguaje son muy variadas, no se pueden dar recomendaciones específicas, pero en general el tratamiento apunta a la adquisición o corrección del lenguaje considerando el momento en que son detectadas estas alteraciones, por medio de la reeducación; función que cumple el especialista Fonoaudiólogo.

El tratamiento fonoaudiológico posee reglas y necesita una formación definida a través del proceso de crecimiento del niño a adulto. Se recomienda este tratamiento cuando existe un déficit instrumental del lenguaje que se visualiza como factible de corregir, por ejemplo, cuando no están asociados a mayores déficits sensoriales o neurológicos. Además, debe ser aplicado en forma gradual y personalizado, orientado a la dificultad específica del paciente.

Paralelo a lo anterior, muchas veces es recomendable también un apoyo psicoterapéutico (Psicólogo) para reforzar al niño y orientar a su familia en este proceso. O incluso el tratamiento psicológico puede llegar a sustituir el fonoaudiológico, en los casos en que el problema se debe a temas emocionales o afectivos en el niño (como en el mutismo selectivo por ejemplo). Desde este punto de vista, la reeducación de los niños deberá considerar factores afectivos y el clima sociofamiliar, además del déficit específico. Y también desde un punto de vista psiconeurológico, es importante el estudio de los dibujos de los niños. Estos son elocuentes. El dibujo que hace un niño, desde las simples rayas hasta las figuras más complejas, es un índice precoz de lo que será el futuro proceso del lenguaje lecto-escrito (Guerra, 1990). Esto porque todos los actos que impliquen palabras habladas o escritas, gestos y dibujos son evolutivos, van de más simples a más complejos y muestran en todo momento las distintas vías que el niño usa para expresar sus pensamientos y afectos, en búsqueda de nuevas experiencias con su medio.-

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Identificación de Alteraciones del Lenguaje en Niños



Para detectar a tiempo las alteraciones en el desarrollo del lenguaje de los niños, es necesario realizar un examen en él, que abarque su historia personal del desarrollo psicomotor considerando algunos instrumentos de medición y también el realizar un examen físico tomando en cuenta incluso sus juegos, por ejemplo. Lo importante es ver si el niño utiliza algún tipo de habla para comunicarse en forma espontánea (en los juegos) y si es capaz de adecuarse sin problemas a la interacción social con otros niños también. Si existiesen dudas en los padres, sería necesario llevarlo a un especialista (Fonoaudiólogo) para evaluar su nivel de lenguaje.

En la entrevista con los padres, el especialista por lo general pregunta sobre aspectos como la edad en que el niño aprendió sus primeras palabras o cuándo utilizó las frases breves para hablar. También es útil tener una descripción del lenguaje oral del niño, ya que si se detectaran faltas de éste después de los 18 meses de edad o un habla ininteligible (que no se entiende) después de los 3 años de edad, cabe suponer una alteración (Klein, 1991).
Tampoco sería normal que el niño hablara claramente, pero sin intención de comunicación, caso en el cual se podría sospechar de alteraciones más generales del desarrollo.

En relación a los instrumentos de medición, hay una variedad de ellos diseñados para ver el desarrollo del lenguaje. Algunos separan las habilidades linguísticas en subtests visuales, receptivo-auditivo, otros sólo miden el lenguaje pasivo o la comprensión del lenguaje.

Por otro lado, el examen físico sirve para descartar otras causas de las dificulatdes en el lenguaje, como la Microcefalia, que indicaría la presencia de malformación cerebral estructural y que podría estar asociada a Retardo Mental. Las anomalías del oído externo podrían asociarse a pérdida auditiva sensorioneural, por ejemplo.

La observación del juego de los niños permitiría percatarse de alteraciones en el desarrollo de la conducta, por ejemplo si el niño solo ordenara o utilizara los juguetes como objetos, sin darles una función simbólica o real, se podría pensar en una alteración más general del desarrollo, que incluiría la alteración del lenguaje.

Por último, es conveniente realizar una audiometría a todos los niños de los cuales se sospeche una alteración del desarrollo del lenguaje. Y en los casos en que el niño tuviera efectivamente problemas del lenguaje, junto con problemas de conducta también, es recomendable consultar con otros especialistas del área infantil para trabajar en forma interdisciplinaria (Psicólogo, Neurólogo, Psiquiatra) y así poder obtener u diagnóstico preciso y realizar el mejor tratamiento posible.-

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