domingo, 29 de julio de 2012

¿Cómo entendemos los adultos el mundo infantil?



Por Claudia Lewin, Psicóloga.
A diario me toca ver cómo los adultos se dirigen a los niños, por ejemplo, en el supermercado la mamá retando al hijo ante la infaltable “pataleta”; cuando los papás se encuentran con un amigo le dicen al niño “ya pues salude con un besito”; cuando los van a buscar al colegio los llevan corriendo acompañado de la frase “ya pues apúrate” en fin, tantas actitudes que los adultos producto de la vida agitada ni siquiera nos detenemos a pensar. Claro, es que somos adultos y como tal funcionamos desde un mundo distinto, nos encantan los niños bien educados los “viejos chicos” porque medimos las conductas de los niños en base a nuestros parámetros. A este predominio de la visión de los adultos por sobre los niños es lo que Barudy llama “cultura adultista”.
Pues bien, somos hijos de esta crianza adultista en que aprendimos a comportarnos según las expectativas de éstos, por lo que dichos rasgos saldrán a flote en algún momento cuando formamos a nuestros hijos. El modelo educativo que asumimos los adultos no es cuestión de elección, sino que se asocia a  las creencias que se tienen sobre el proceso de crianza - educación y,  a las propias vivencias que  se  hayan tenido a lo largo de la vida. Es así cómo la influencia de nuestra representación social de infancia, entendida como “el conjunto de creencias compartidas por la sociedad de lo que significa ser niño” (Ps.Josefina Martínez), determinará la manera de relacionarnos con los niños
Así, desde nuestro mundo no nos damos cuenta que los niños nunca han sido adultos y tenemos apreciaciones que se transforman en prácticas cotidianas:
1. No consideramos algunas conductas como propias del momento evolutivo, sino como “defectuosas” que en el extremo nos pueden llevar a usar sistemas de disciplina autoritarios.
2. Se idealiza la infancia como un período sin problemas ni preocupaciones en que a los niños no les afectan las cosas, sin embargo, olvidamos que deben cumplir tantas exigencias escolares como extracurriculares que quedan sin tiempo para el ocio, para jugar y divertirse.

3. Desconocemos las necesidades  de los niños, no tenemos tiempo de escucharlos ni tampoco les damos el espacio de expresarse y nuestra forma común es decirles “ahora no, estoy ocupado”.

4. En palabras de Barudy se los “cosifica”, es decir, se les quita su calidad de ser humano y los tomamos como objetos de nuestra pertenencia incluso, su cuerpo se ve de público dominio obligándolos a saludar de besos a todos los tíos, o el típico comentario de papás “mi hijo, lo crío como quiero”.

5. Se ve a los niños como “cheques a fecha” los valoramos por lo que llegarán a ser en el futuro y perdemos de vista su presente.

A estas alturas, puede que muchos recién ahora empiecen a recordar acciones que los identifiquen con lo anterior y, que probablemente desconocían. Entonces, ¿cómo poder revertir estas ideas que nos fueron traspasadas generacionalmente?
-      Reconoce  a los niños como personas dignas de respeto y trátalos bien.
-      Visualízalos  como personas en desarrollo y no como “adultos chicos”, ellos son diferentes a nosotros.
-      Atiende sus necesidades e  inquietudes actuales considerándolas como importantes y no como “mini problemas”.
-      Acoge y respeta sus emociones tanto positivas (alegrías) como negativas (rabias, penas) , así estarás sintonizando emotivamente con él.
-      Reconoce sus esfuerzos y fortalezas. 
 Ayúdalo a reconocer sus emociones, eso se llama “Alfabetizar Emociones” (N. Milicic).
-      Plantea límites flexibles ajustados a la edad, en forma clara y en positivo.
-      Permítele tiempo para jugar.
-      Conéctate con tu propia infancia, eso te ayudará a empatizar con el niño.
(Recomiendo el libro :Recuperar el niño interior ” de C. G. Jung y otros )             

Tenemos un gran desafío: salir del paradigma Adultista, no es una tarea simple, pero si miramos el mundo infantil desde la óptica de los niños podremos entenderlos de mejor manera.

Sólo detente un momento y reflexiona: ¿Qué tipo de conductas estoy desarrollando en mis hijos a partir de mis actitudes? 


Claudia Lewin Delbene
Psicóloga Infanto- juvenil
Diplomada en Psicología escolar y en Abordaje de la violencia
celular: 9-5170474

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martes, 10 de julio de 2012

La Educación: ayer, hoy y mañana



Por Claudia Lewin, Psicóloga.
La educación no se exime de ningún momento de la historia puesto que ha tenido que adaptarse a los cambios de la sociedad, sufriendo transformaciones conceptuales importantes a lo largo de los siglos. En la actualidad, vemos que aún existe una enseñanza tradicional en que se pretende moldear la conducta del individuo siguiendo un modelo netamente instruccional. Las ideas imperantes en nuestra cultura definida como “ patriarcal” nos muestra la prevalencia de las relaciones de dominio-sumisión donde los conflictos se resuelven por la fuerza. Este paradigma inflexible y autoritario viene avalado por creencias pedagógicas que para entregar una buena educación y formar niños dóciles, debemos exigir obediencia utilizando como medios la coerción y la violencia.

La educación funciona para hacer crecer y no para silenciar, sin embargo, son muchos los que piensan que utilizar la violencia no tendrá ninguna consecuencia grave en el niño porque ellos “olvidan todo“, especialmente cuando son pequeños. Gran error, pues justamente en este período de la vida el niño se encuentra más indefenso y vulnerable sin ningún control sobre lo que ocurre a su alrededor, y la violencia sólo cumpliría con el objetivo de someterlo a la voluntad del adulto. Con esta metodología claro que se logra la obediencia y también el respeto, pero a costa del sufrimiento silencioso del menor quien va incubando temor y rencor hacia la persona que lo agrede. Como generalmente se trata de alguien cercano al niño, se provoca un daño en el vínculo con la consiguiente desaparición de la comunicación y pérdida de confianza, permaneciendo el niño con la constante sensación que debe protegerse de los otros, lo cual sí es una consecuencia grave. Asimismo, se produce un impacto en su desarrollo  emocional, porque aún cuando el maltrato no sea físico o el niño no pueda verbalizarlo, sí va acumulando sentimientos negativos como culpa, humillación, inseguridad, tristeza y soledad, entre otros, los que se verán reflejados en su conducta.
Lamentablemente aún se mantienen estas prácticas donde para bastantes adultos es válida la enseñanza rígida y los castigos como forma de corrección ante conductas infantiles que son vistas como peligrosas, de lo contrario no estaríamos hablando de “maltrato infantil ” en el siglo XXI.  Todavía nos toca ver en las noticias o escuchar algún relato de cómo hay adultos que propician golpes, incluso con objetos, considerándolos como acciones inofensivas, como medidas que evitarán problemas a futuro o bien como instrumentos válidos de educación y corrección. Esto sólo nos indica que la violencia en cualquiera de sus formas, dolorosamente se transforma en parte de la vida cotidiana para muchos niños y niñas de todo el mundo hoy en día.

Pues bien, estamos en el momento preciso de realizar esfuerzos por cambiar la forma de mirar la educación y entender que ésta funciona dinámicamente, porque estimula al niño a desarrollar sus capacidades. De esta manera, le proporciona al niño los medios necesarios para que se comprenda a sí mismo y al mundo en que vive, logrando así la autonomía suficiente para funcionar como un aporte en la construcción de la sociedad, mediante relaciones de colaboración con los otros.
No podemos olvidar que una buena educación, va de la mano con adultos capaces de sensibilizarse y empatizar con las necesidades del niño para poder asistirlo, escucharlo, comprenderlo y guiarlo. Para conseguirlo, se requiere que los “cuidadores” faciliten espacios de comunicación y expresión de sentimientos que procuren una sintonización afectiva, así  el adulto se plantea frente al niño como competente para establecer una relación cercana entregándole ambientes protectores que aseguren su bienestar emocional. Sólo así el niño se sentirá amado, reconocido y respetado en su calidad de ser humano, así como en sus derechos.
   
El adulto en su rol formador tiene la misión de utilizar el poder que le viene dado jerárquicamente, no para reducir al niño, sino para entregarle pautas de comportamiento y límites claros ajustados a las exigencias evolutivas y a sus características personales. En mi experiencia profesional como psicóloga, soy testigo tanto en la consulta como en el ámbito educacional de cómo algunos adultos,  especialmente los padres, no conocen a cabalidad a los niños en términos de las tareas que deben cumplir según su etapa del desarrollo, llevándolos muchas veces a “exigir” conductas o actitudes para las que aún no están preparados porque los ven como un “adulto chico”, olvidando,  qué es una persona que recién se está formando y que presenta características diferentes a las nuestras. Por eso, no es de extrañar que cuando toman la iniciativa de interiorizarse del desarrollo biopsicosocial de sus hijos(as), lo hacen a destiempo o bien cuando “colapsan” por alguna situación puntual.

Desde mi perspectiva, educación significa ser capaz de conducir al niño hacia el desarrollo de sus potencialidades para transformarlo en una persona con un rol activo en la sociedad, para lo que se requiere de adultos que puedan también comprender ciertas conductas infantiles como normales según la edad. Así, vemos cómo en la primera infancia entre los 2 y 3 años muchos adultos tienen una nula tolerancia frente a la terquedad u obstinación del niño  utilizando castigos, retos y golpes cuando se trata de una conducta propia de la edad,  cuya expresión, no es más que la oposición del niño ante las exigencias del medio para fortalecer su voluntad e impulsar el desarrollo moral y social. Por eso, se debe destacar que la función primordial del adulto debe ser el sintonizar afectivamente con las vivencias del niño mostrándose cercano en la relación, con el fin de otorgar bienestar emocional y protección a sus derechos como personas.

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 Claudia Lewin Delbene
            Psicóloga Infanto- juvenil
  
Diplomada en Psicología escolar y en abordaje de la violencia
                       clewind@yahoo.com
                        celular: 9-5170474

                     

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martes, 20 de marzo de 2012

Al Jardín por primera vez


Por Marcela Tarifeño. Psicóloga Infanto-Juvenil
Les dejo estas imágenes que corresponden a una publicación reciente de la Revista Valles del Sol, de Colina, Chile, donde se habla en un breve artículo, del ingreso de los niños pequeños por primera vez al Jardín Infantil. Espero les sea de utilidad a los padres y madres que viven esta situación con sus hijos.


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martes, 4 de octubre de 2011

Necesidades maternas cuando se es madre por primera vez








Por Marcela Tarifeño, Psicóloga.

Me animo a publicar este reportaje que escribí hace bastantes meses para la Revista 9 Meses y Más, ya que estamos en plena primavera, fecha asociada en los mamíferos en general con la llegada de los bebés... y los humanos no somos la excepción. ¿Se han dado cuenta que la mayoría de los niños nacen en los meses de primavera y verano? ¿Que por lo general en estas fechas comienzan los cumpleaños en forma masiva de niños y niñas en los jardines y colegios? Los meses de Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre se vuelven un constante ir y venir de cumpleaños en cumpleaños...
Por lo mismo creo que es buena fecha para reflotar este tema de las necesidades que tiene una mujer cuando va a ser madre o lo es por primera vez, ya que es sin duda un gran cambio en su vida y para siempre.

Los invito también a revisar más temas similares en: www.9mesesymas.cl

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miércoles, 29 de junio de 2011

Desarollo de la noción del "Sí mismo".



Por Marcela Tarifeño, Psicóloga.

Tiempo atrás me había dado el trabajo de traducir un artículo que hablaba del desarrollo de la noción del sí mismo en los bebés, pero más que nada referido a las diferencias que pueden haber entre las distintas culturas en este aspecto. El tema es interesante por cuanto se muestra cómo puede influir la crianza en el desarrollo de incluso ciertas habilidades que se dan por seguras en las personas. Se los dejo a continuación.


Los factores culturales y de crianza son esenciales para desarrollar la noción del sí mismo.

Un trabajo realizado en el año 2010 con niños, demuestra que aún cuando algunos niños fallaran en el “Test del Espejo” -desde los años 70 aceptado en la ciencia como prueba de la posesión de conciencia del sí mismo-, no significa que no tengan esta autoconciencia. Y el estudio postula que esto tal vez se deba a factores culturales de crianza.  
El test consiste básicamente en poner a un niño frente a un espejo para que se vea a sí mismo, que identifique alguna marca que se la ha hecho en alguna parte no visible para él salvo la ayuda del espejo (por ejemplo en la frente o encima de un hombro), que se reconozca como que es él mismo a quien mira, que luego identifique la marca y la busque en su cuerpo y por último que se la trate de quitar ya que no debiera estar ahí. 
Y resulta que la mayoría de los niños de 2 años o más de edad  pasan exitosamente esta prueba. Pero en una investigación del año 2004 que se realizó inicialmente con niños de Kenia, África, obtuvo como resultado que apenas 2 de los 82 estudiados pudieron pasar la prueba, donde incluso niños de hasta 6 años de edad no la pasaron. Esto hace postular a los autores del último estudio (año 2010) que el desarrollo de la autoconciencia es más una habilidad desarrollada culturalmente en forma gradual y continua en los países occidentales (como Estados Unidos y Canadá, los estudiados mayoritariamente en este tema), que una habilidad espontánea y transcultural. 
La teoría inicial planteada es que quienes pasan la prueba tienen la capacidad de distinguir la diferencia entre el “sí mismo” y “los demás”, lo que estaría directamente relacionado según  los investigadores a otras habilidades cognitivas como el desarrollo de la empatía, o la conciencia que otro puede estar triste, por ejemplo, aunque uno no lo esté. 
Pero actualmente se piensa que en realidad, lo que se mide es el estilo de socialización de esos niños, unos criados en culturas que fomentan la independencia y la individuación desde muy pequeñitos (aún por medio de los juegos con sus madres, sin que éstas sean verdaderamente consciente de ello, como los niños norteamericanos) y otros, como los niños africanos, que son educados en culturas que fomentan como socialmente deseable y esperable la interdependencia de unos con otros. Se les enseña a los niños africanos el cómo ser parte de un grupo, a que son todos uno; por lo que estos niños no esperan ser distintos de otros, no esperarían diferenciarse de otros y quedan “paralizados” al verse en el espejo con las marcas distintivas que los investigadores les han puesto. Demoran más en reaccionar. Y no significa que no tengan esta conciencia del sí mismo; así como también se ha visto que algunos niños que sí pasan la prueba, podrían no tener desarrollada esta capacidad porque luego buscan detrás del espejo como para terminar de entender de qué se trata todo. 
Los investigadores finalmente agregan las palabras de John Hopkins respecto al tema de la conciencia, quien dice: “la conciencia es como la gravedad, no podemos tocarla directamente, así que si la queremos medir, los científicos deben desarrollar técnicas válidas para observar directamente sus efectos. En la actualidad, la prueba de la marca en el espejo es el método más conocido y aceptado por la mayoría, pero la ausencia de un efecto no significa necesariamente la ausencia de lo que estamos tratando de medir. Por último, la evidencia de múltiples técnicas deberían converger en la verdad, sea cual sea ésta. Tal es la belleza de cómo los avances científicos generan la controversia en un conocimiento de dominio popular.”  
 
 NOTA: El artículo original lo pueden encontrar en:

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martes, 21 de junio de 2011

Por un buen trato a los niños

Por Evangelina Aronne, Psicóloga. 

“Los niños van donde hay diversión pero se quedan
donde hay amor. Buen trato a nuestros niños… buen trato a tus hermanos,     buen trato a tí mismo… ” 

Tengo el agrado de transmitirles esta información  que me envió una querida colega de San Luis, con la cual fuimos compañeras en un postgrado hace tiempo,  y seguimos unidas por la convicción de que nuestra profesión es una herramienta valiosa que nos permite generar cambios en beneficio de las personas, de las familias, de la sociedad en general.   Luego comparto una guía sobre el tema.

Se realizará el Primer Congreso Internacional de prevención, detección y acción en Maltrato y Abuso infantojuvenil bajo el lema: “Sin secretos”. Herramientas para el abordaje integral de una epidemia silenciosa, los días 8 y 9 de Septiembre de 2011 en San Luis. Argentina – Lea: Discurso Rector UNSL Jose Riccardo - Estamos todos invitados.

Son tres espacios que permiten siempre hacer algo por aquellos niños y adolescentes que se encuentran inmersos en una situación de maltrato y brindar recursos a los adultos con quienes realizan intercambios cotidianos, para prevenir potenciales situaciones de abuso, modificar una situación existente, o cortar con un ciclo prolongado en el que se hallan inmersos.

 El abordaje implica necesariamente exponer a la luz pública un tabú, por supuesto el develar los secretos implícitos en las relaciones de abuso suelen ser difíciles y vergonzosos para víctimas y en ocasiones para los mismos perpetradores. Cualquier forma de maltrato, sea verbal, físico, sexual o escolar, en la población de niños y adolescentes, pertenecientes a todos los sectores socioeconómicos, tiene como rasgo distintivo la presencia de secretos.

El secreto puede ser definido como la práctica de compartir hechos o datos con una o varias personas; en dicha práctica se esconde o se calla la información a otras personas que no están en el grupo. Un gran porcentaje de nuestros niños y adolescentes padecen de diversas formas de abuso y deben convivir día a día con secretos desgarradores que por lo general lleva a trastornos físicos y emocionales, disminuyendo la calidad de vida de los afectados y robándoles la alegría e inocencia propia de la infancia. A menos que intervenga una tercera persona adecuada, el niño o adolescente seguirá atrapado en una situación dañina, humillante, aterrorizante o depravada, debido a la vergüenza , el temor, las ideas de culpa, ignorancia o las amenazas (chantaje) del abusador. Los problemas relacionados con el abuso suelen ser delicados, complejos y difíciles de tratar en toda su dimensión.

El lema “sin secretos” es una invitación a trabajar unidos para enfrentar con el mayor número de herramientas posibles, una epidemia silenciosa que tanto daña a nuestros chicos y que son nuestro futuro en el día de mañana. 

Gracias por ayudarnos a difundir dicha actividad.
Un gran cariño
 Lic. María Laureana Schauvinhold
 Psicoterapeuta de Parejas y Familia
San Luis – Argentina

Para mayor conocimiento me permito compartir una GUÍA PARA PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL que proviene de http://www.fundacionamparo.org.ar/Abuso_Sexual.htm donde hay más detalles acerca de cómo detectar y qué hacer frente a esta situación.
Hay que estar siempre alerta para detectar este tipo de problema y enseñar a los niños lo que es. Díganles que pueden decir NO a los adultos que los amenacen sexualmente.
Asegúrense de que los niños sepan que deben informarle a Ud. o a algún adulto de su confianza cualquier intento de abuso por alguien, sin importar quien sea esta persona.

La Asociación de Pediatría aconseja:
Hable con los niños acerca del abuso sexual. El mejor momento de hacerlo es ahora.
Enséñele a los niños la privacidad que le corresponde a cada parte del cuerpo.
Escuche al niño/a cuando trate de decirle algo, especialmente cuando parece difícil para el hablar de ello.
Déle al niño el suficiente tiempo que necesita, para que no busque atención especial entre otros adultos.
Infórmese con quienes los niños pasan la mayor parte de su tiempo. No permita que los niños estén “perdiendo el tiempo” con otros adultos u otros niños.
Comunique a las autoridades que corresponda si sospecha de que algún niño o su hijo está siendo víctima de abuso.
Averiguar si el Colegio a que asisten los niños tiene programas de Prevención de Abuso Sexual Infantil para maestros y alumnos. Si no lo tiene, comience uno.

Estas medidas de prevención deben comenzar a edad temprana, ya que muchos casos de abuso sexual son con niños en Edad Preescolar. Los lineamientos siguientes le ayudarán a discutir temas de acuerdo a la edad de los niños.

Plan de Prevención de Acuerdo a Cada Edad:
18 Meses – Enseñe al niño los nombres apropiados de cada parte del cuerpo.
3- 5 años – Enseñe a su niño las “partes privadas” del cuerpo y a decir “NO” a cualquier oferta sexual. Déle respuestas directas a sus preguntas acerca del sexo.
5- 8 años – Explíquele la seguridad lejos de casa y la diferencia entre el cariño bueno y un cariño malo. Aliente al niño a platicar acerca de experiencias que le hayan dado miedo.
8- 12 años – Enséñele seguridad personal. Explíquele las reglas de conducta sexual aceptadas por la familia.
13- 18 años – Destaque la seguridad personal. Explíquele la violación, las enfermedades sexuales y el embarazo indeseado.

Los Maestros, Psicólogos y el Pediatra le pueden ayudar como enseñarle a los niños a evitar el abuso sexual. Ellos saben cómo lograrlo sin que los niños se sientan asustados o molestos.

 Tenemos boca, oídos, ojos … hablemos, escuchemos, miremos, Por nuestros niños… ¡DEFENDAMOS SU VIDA!

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miércoles, 15 de junio de 2011

Coaching para Jóvenes



Por Stephan Kaiser, Coach de Jóvenes.

El Coaching Juvenil es una herramienta altamente efectiva para ayudar a niños y adolescentes a dominar los típicos retos de su edad y estar bien equipados para la vida adulta.

¿Qué es coaching?


Coaching es – en su más básico sentido – una relación entre dos personas en la cual ambos
están interesados en desarrollar las habilidades del cliente para que este alcance sus objetivos y aspiraciones. En esta relación, el coach no resuelve los problemas del cliente, sino que más bien actúa proporcionando las herramientas adecuadas para que el cliente tome sus propias decisiones. Coaching se diferencia de terapia ya que se basa en la suposición de que el cliente está completo (no necesita ser “curado”) y se enfoca en desarrollar el desempeño individual del cliente (y no en códigos médicos). Coaching también se diferencia de consultoría ya que el coach no es pagado por proporcionar las respuestas correctas, sino por hacer las preguntas adecuadas (y así iniciar el proceso de auto-reflexión del cliente).

¿Por qué coaching para jóvenes?

Hoy más que nunca, los jóvenes se ven enfrentados a muchísimos retos: problemas de
autoestima, de concentración, motivación, socialización, etc. Más aún, los niños y adolescentes toman decisiones y acciones que influyen en gran medida en su futuro personal y profesional. 


El coaching es un enfoque progresivo que le proporciona a los jóvenes herramientas prácticas para que ellos mismos tomen decisiones inteligentes, descubran y exploten sus fortalezas, sean auto-reflexivos, alcancen sus objetivos, se comuniquen de manera efectiva y eleven su autoestima.

En este proceso, el coach es el compañero de viaje que proporciona las herramientas y hace las preguntas adecuadas para fomentar el autodescubrimiento del joven. El coach ayuda a que el joven se ayude a sí mismo, es decir, su objetivo es que el joven se desarrolle a tal grado que se vuelva independiente en el área en la que se le está ofreciendo amparo.

¿Cuál es el un ejemplo de coaching para jóvenes?

Cada coach puede tener su propio abordaje sobre cómo ayudarle específicamente al joven (de la misma manera en que cada psicólogo puede estar más inclinado a emplear ciertas escuelas psicológicas).

Mi enfoque es que para superar exitosamente los “típicos retos” de su edad, los jóvenes necesitan aprender a dominar (lo que yo llamo) “Los 4 Pilares de la Identidad”. Los 4 Pilares son: Confianza (en uno mismo), Capacidad (de cumplir objetivos), Creencias (expandir la psicología de lo que es posible) y Conexión (con su auténtico yo y con los demás). Si un joven aprende a dominar estos 4 Pilares (Confianza, Capacidades, Creencias y Conexión) podrá superar exitosamente cualquier reto que se le presente – tanto en su juventud como en su vida adulta.

Mediante mi programa de coaching proporciono los conceptos y las herramientas para que cada joven desarrolle hábitos productivos mediante los cuales domine consistentemente estos “4 Pilares de la Identidad”.

¿Dónde puedo obtener más información?

Si quieres tener más información sobre el coaching para jóvenes e incluso aprender algunas de las herramientas prácticas que utilizo en mis sesiones de coaching, te invito a visitar mi blog:

http://coachparajovenes.com/

--Stephan Kaiser
El Coach de los Jóvenes



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martes, 7 de junio de 2011

Falta de sueño y depresión en jóvenes



Por Marcela Tarifeño, Psicóloga. En la sección de "salud mental" de la revista Mind de Scientific American de los meses de Agosto 2010, aparece un artículo que retrata lo que en consulta les he comentado muchas veces a mis pacientes adolescentes y a sus padres. Que la falta de sueño es perjudicial para ellos como jóvenes en desarrollo, más allá de lo que es para cualquier otra persona adulta.

En el artículo mencionado (interesados pueden ver el original en: http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=less-sleep-linked-to-blues-in-teens) se plantea que cuando los padres les dan horarios de acostada temprano a sus hijos adolescentes y hacen que se cumplan éstos, los están protegiendo indirectamente contra la depresión. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Columbia (EEUU) encontró que la depresión era más común en un 24%, en los adolescentes cuyos padres los dejaban acostarse pasada la medianoche a diferencia de aquellos que se acostaban a las 10 pm. Y que incluso los más noctámbulos tenían también más pensamientos suicidas que el resto.

Se plantea en el artículo que los jóvenes que se acuestan a medianoche tienen en promedio unas 7 horas y medias de sueño, a cambio de los que se acuestan a las 10 pm. que duermen en promedio 8 horas y 10 minutos. Y que pese a que la relación entre el acostarse tarde y la depresión era conocida antes de estudiar las variables familiares como la pobreza o la relación entre los padres (el estado civil entre éstos), al controlar estas variables en el estudio efectuado igual se mantuvo esta correlación estadísticamente significativa (a menos sueño, más depresión).

Los estudios también descartaron la posibilidad que fuera la depresión la que causaba el insomnio. Hay investigaciones anteriores (por ejemplo una de la Universidad de Londres) que demostró que los niños que presentaban insomnio estaban en un mayor riesgo futuro de presentar depresión en sus años posteriores como púberes y adolescentes.Y en otro estudio de la Universidad de Pittsburgo que evaluó a niños que por factores hereditarios estaban en mayor riesgo de sufrir depresión, encontró que el factor protector o predictor de resiliencia (en otras palabras, el no deprimirse) fue el dormir las horas adecuadas. El artículo plantea que a pesar que el hecho de dormir poco no es por sí solo el único responsable del ánimo bajo en un adolescente; en aquellos que presentan factores de riesgo ya sea de tipo genéticos o ambientales, el dormir menos podría elevar el riesgo de depresión y el dormir bién, por el contrario podría protegerlos.

Para terminar les comento las palabras del psicólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, William D. Killgore, quien plantea que a medida que los jóvenes van enfrentando más complicaciones y estresores en sus rutinas diarias, deben dormir más que los adultos y los mismos niños a veces, y que "el no hacer ésto es especialmente problemático".

¡Esperemos entonces que los padres y madres de nuestros niños y jóvenes sean más firmes a la hora de mandarlos a la cama  y se aseguren que están durmiendo bién!




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